Las Habilidades sociales son el conjunto de comportamientos y estrategias de conducta que nos permiten relacionarnos de forma satisfactoria con los demás. Son todos aquellas conductas que ponemos en marcha en el momento de interactuar con otra persona y ante cualquier situación social.
Distinguimos dos niveles de Habilidades Sociales:
Habilidades Sociales Básicas
- Escuchar.
- Iniciar una conversación.
- Dar las gracias.
- Presentarse.
Habilidades Sociales Complejas
- Empatía (Capacidad para ponerse en el lugar de otra persona y actuar en consecuencia).
- Asertividad (Capacidad para defender los propios derechos, opiniones y preferencias, sin generar conflictividad y sin herir los sentimientos de los demás).
- Escucha Activa (Capacidad para escuchar con atención al otro, comprender sus argumentos y transmitir que se ha recibido el mensaje).
- Capacidad para comunicar los propios sentimientos y emociones.
- Pedir ayuda.
- Participar en conversaciones de grupo y en equipos de trabajo.
Además, podemos distinguir entre las Habilidades de Comunicación Verbales y Habilidades de Comunicación No Verbales, en función de si la comunicación se realiza a través del lenguaje hablado o por medio de la gestualidad y el lenguaje corporal.
Las Habilidades Sociales se aprenden de forma natural desde la infancia. La mayor parte de las personas las desarrollan suficientemente bien como para sentirse satisfechos de su relación con los demás. Sin embargo, hay muchas personas que, por diferentes motivos, experimentan un déficit en sus habilidades sociales, lo cual provoca habitualmente que sus relaciones sociales sean insatisfactorias, conflictivas, problemáticas o desadaptativas. Por ejemplo, las personas con TDAH, Trastornos de Ansiedad, Timidez excesiva y otros problemas, suelen experimentar conflictos y dificultades para relacionarse con los demás de forma satisfactoria,lo que genera sentimientos de inadecuación, problemas de autoestima y un autoconcepto pobre.
La buena noticia es que las Habilidades Sociales pueden adquirirse a cualquier edad y este aprendizaje forma parte del tratamiento de un amplio grupo de trastornos. El día a día de nuestra profesión nos demuestra que cualquier persona puede entrenar y dominar estas habilidades, con una guía adecuada y una práctica constante. Lograr que nuestra forma de relacionarnos con los demás deje de ser un problema para convertirse en una fuente de satisfacción y autoestima es uno de los objetivos que podemos alcanzar con un adecuado proceso psicoterapéutico.